domingo, 4 de agosto de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 08

Laura miró a Gru y éste entendió enseguida lo que quería decir. Gru cogió un artilugio y lo puso sobre la caja, la gran cerradura hizo un sonido horrible y al fin, la caja se abrió.
-¿Me puedes explicar de dónde sacas todos esos artilugios? -preguntó ella extrañada.
-Es un secreto -Gru le miró y sonrió.
Ambos miraron dentro de la caja fuerte.
-¿Ésto qué clase de broma es? -Gru frunció el ceño.
Laura cogió el bote del interior de la caja.
-¿En serio? -Laura alzó las cejas- ¿Salsa para tacos?
La puerta del restaurante se abrió.
-¿Qué es todo esto? -el tipo de antes volvió al restaurante. El restaurante era un desastre y el jefe dirigió la mirada hacia el pollo y fue corriendo hacia él- ¡Pollito, pollito! -se acercó y le cogió- ¿Quién le haría algo así a un pollo tan bueno? -los ojos le ardían de rabia.
A Laura le dio un vuelco el corazón y se le cayó el frasco, llenando el suelo lleno de salsa para tacos.
-¿Quién anda ahí? -preguntó el jefe con su característico acento mexicano.
Gru miró a Laura y frunció el ceño.
-¡Qué discreta!
-¡Uy! -Laura mostró una sonrisa de disculpa.
-¿Salen ustedes o tengo que entrar yo? -el tipo se acercó hacia la cocina con el pollo entre sus grandes y robustos brazos.
Gru cogió lo que parecia ser un láser e hizo un agujero lo suficientemente grande en el techo como para entrar.
El tipo entró en la cocina con sus ojos ardientes, pero ya no había nadie allí.
-¡Mi salsa especial para tacos! -El tipo dejó el pollo y tocó el suelo con la yema de los dedos- ¡Me las pagarán!
Gru y Laura salieron del restaurante. Ambos corrían por el pasillo del supermercado.
-¿Cómo vamos a salir ahora? -preguntó ella entrecortadamente.
-¡Stuart, Phil! -Gru cogió su teléfono móvil- Estámos atrapados en el supermercado, venid, ¡Y rápido! -ordenó.
En el móvil se escuchó "Si, jefe", o al menos eso entendió ella.
En unos minutos se escuchó un gran ruido y ellos se aproximaron a la baranda del segundo piso. Stuart y Phil conducían un coche por todo el supermercado destrozando todo lo que veían a su paso. Laura miró a Gru frunciendo el ceño.
-Luego soy yo la discreta.

Gru condució rumbo a casa de ella, el silencio era inmenso, nadie (ni siquiera ninguno de los extraños minions) dijo nada. Gru miraba la carretera y Laura miraba la luna a través de las nubes por su ventanilla. Después de un trayecto que se hizo incómodamente eterno llegaron a su destino. 
Ambos salieron del coche y Gru se paró enfrente del auto. Laura miró el cielo y esas extrañas ganas de llorar volvieron a aparecer.
-¿Estás bien? -le preguntó él mirando esos ojos verdes y azules brillando más que nunca.
-Gru, -Laura le miró fijamente- tengo esa extraña sensación de haberte visto antes en alguna otra parte.
Gru alzó las cejas.
-Es extraño, yo también.
Laura sacó una tarjeta y se la tendió.
-¿Sabes? -Laura le miró con la sonrisa más bonita que podía poner- Eres raro...
Gru sintió que su corazón se aceleraba y que sus ojos se humedecían, recordaba esas palabras...
-¡Eso me gusta! -Laura se acercó a él y le dio un beso en la mejilla sintiendo como le recorría una lágrima en la cara.
Se dirigió hacia su puerta, entró y la cerró sigilosamente, dejando fuera a Gru, debajo de todas esas estrellas, como un lobo solitario. Ella se apoyó en la puerta y puso sus manos en el rostro y finalmente, rompió a llorar. Gru se rozó la mejilla y se dio cuenta de que estaba llorando.
-Ahora recuerdo quien es ella -susurró mirando al cielo- es...ella.

jueves, 1 de agosto de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 07

El restaurante era enorme, constaba en el interior del restaurante y el patio; dentro estaba decorado con numerosos objetos mexicanos, tenía diez mesas en total y fuera había un bonito y gran patio con numerosas columnas, cortinas y decorados de estilo azteca.
-¡Qué bonito! -dijo Laura encendiendo una linterna y observando el gran restaurante. 
Gru miraba tras unas gafas raras todos los objetos de la sala.
-¿Qué es eso?
-Estas gafas detectan cualquier cosa extraña, son de Lucy -Gru siguió hablando mientras iba por la sala con esas extrañas gafas- ¿Quiéres probar?
-¡Si! -Laura se aproximó a él, las cogió y se las puso.
-¿Y bien? -dijo Gru divertido viendo como las utilizaba.
Laura se giró para mirarle y metió un grito.
-¡Calla! -Gru le tapó la boca- ¿Por qué gritas?
-Con estas gafas te he visto...y parecias un monstruo -Laura se las quitó y se las dio a él- mejor las llevas tú.
Gru las cogió y un ruido hizo que se alarmaran. Ambos fueron detrás de una mesa para esconderse y Gru le hizo un gesto con el dedo para que ella no abriera la boca.
-Lo sé -susurró ella frunciendo el ceño.
Ambos se asomaron por debajo de la mesa y vieron que las luces se encendieron. Un tipo con un gran bigote, bastante gordo y camisa roja  entró en el restaurante bailando y cantando "la cucaracha" hasta llegar a la puerta.
-¿Pero qué narices? -Laura intentó reprimir una carcajada tapandose la boca con ambas manos.
Gru le miró de manera atoritaria y ella cambió de expresión.
-¡Me voy! -gritó el hombre desde la puerta con acento mexicano- ¡Espero que estés de guaridan ¿Si? Nos vemos!
La puerta se cerró y se escuchó el leve sonido de un engranaje.
-¿Se marchó? -susurró ella.
-No puede ser...-dijo él saliendo de la mesa.
Laura salió de la mesa y le miró extrañada.
-¿El qué?
-Este tipo me recuerda mucho a...-Gru frunció el ceño.
-¡Venga va, suéltalo!
-Me recuerda mucho a "El macho".
-¿El macho? -repitió ella.
-Es el villano más despiadado, peligroso y, tal como indica su nombre, el macho más macho que jamás ha existido, o lo era...
-El más macho ¿Eh? Y...¿Qué le paso? -preguntó intrigada.
-Dicen que murió cabalgando un tiburón hacia el cráter de un volcán activo con 110 kilos de dinamita alrededor del pecho -contestó haciendo gestos con cada palabra y ojos brillantes.
-Es evidente que le admirabas...-dijo ella sonriendo.
-Si, fue el mejor villano de la historia...sin embargo, nunca se encontró el cuerpo, tan solo un generoso puñado de pelo de pecho.
Laura hizo una mueca repulsiva. Un ruido hizo que Gru pusiera otra vez los pies sobre la tierra. La luz de la sala de al lado se encendió y Laura se escondió detrás de él como si fuese un escudo antibalas, entonces de la sala salio un...¿Gallo? que se acercó a ellos.
-¡Uy, hola chiquitin, tienes cara de haberte perdido! -Laura salió detrás de Gru y se agachó- ¿Te has perdido?
Gru frunció el ceño.
-Pff, vaya un perro guardian.
Dicho ésto el gallo se lanzó a por Gru y comenzó a picarle por todo el cuerpo. Gru gritó y corrió por toda el restaurante derribando todo lo que encontraba a su paso intentando quitarse el gallo de encima. Laura corrió hacia una mesa y cogió un mantel y fue corriendo hasta Gru, Laura pudo capturar el gallo y lo metieron en una caja para evitar darles más molestias.
-Menudo perro guardian ¿Eh? -bromeó ella.
-Sigamos buscando, las gafas han detectado algo allí -Gru se ruborizó y se dirigió hacia la cocina.
-No se que pintamos aquí, ese tipo era el dueño y no se parecía en nada a Vector -dijo ella mientras le seguía.
-Puede haberlo contratado -Gru volvió a coger las extrañas gafas de Lucy- para...desconcertarnos.
Gru se aproximó a un cuadro que había colgado donde aparecía aquel tipo de camisa roja con un chico.
-¡Es ese crio! -exclamó Gru al ver el cuadro.
-¿Qué?
-Margo se ha enamorado de éste crio -Gru cruzó los brazos- no quiero que esté con él.
-¿Perdona? ¿Qué tiene de malo en enamorarse? -Laura miró a Gru y éste se giró avergonzado.
Los dos se quedaron mirando, las gafas comenzaron a hacer un ruido extraño.
-¡Es el cuadro! -exclamó ella.
Gru apartó el cuadro y vio una pequeña caja fuerte.
-¡Lo tenemos! -ambos sonrieron satisfechos.