domingo, 4 de agosto de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 08

Laura miró a Gru y éste entendió enseguida lo que quería decir. Gru cogió un artilugio y lo puso sobre la caja, la gran cerradura hizo un sonido horrible y al fin, la caja se abrió.
-¿Me puedes explicar de dónde sacas todos esos artilugios? -preguntó ella extrañada.
-Es un secreto -Gru le miró y sonrió.
Ambos miraron dentro de la caja fuerte.
-¿Ésto qué clase de broma es? -Gru frunció el ceño.
Laura cogió el bote del interior de la caja.
-¿En serio? -Laura alzó las cejas- ¿Salsa para tacos?
La puerta del restaurante se abrió.
-¿Qué es todo esto? -el tipo de antes volvió al restaurante. El restaurante era un desastre y el jefe dirigió la mirada hacia el pollo y fue corriendo hacia él- ¡Pollito, pollito! -se acercó y le cogió- ¿Quién le haría algo así a un pollo tan bueno? -los ojos le ardían de rabia.
A Laura le dio un vuelco el corazón y se le cayó el frasco, llenando el suelo lleno de salsa para tacos.
-¿Quién anda ahí? -preguntó el jefe con su característico acento mexicano.
Gru miró a Laura y frunció el ceño.
-¡Qué discreta!
-¡Uy! -Laura mostró una sonrisa de disculpa.
-¿Salen ustedes o tengo que entrar yo? -el tipo se acercó hacia la cocina con el pollo entre sus grandes y robustos brazos.
Gru cogió lo que parecia ser un láser e hizo un agujero lo suficientemente grande en el techo como para entrar.
El tipo entró en la cocina con sus ojos ardientes, pero ya no había nadie allí.
-¡Mi salsa especial para tacos! -El tipo dejó el pollo y tocó el suelo con la yema de los dedos- ¡Me las pagarán!
Gru y Laura salieron del restaurante. Ambos corrían por el pasillo del supermercado.
-¿Cómo vamos a salir ahora? -preguntó ella entrecortadamente.
-¡Stuart, Phil! -Gru cogió su teléfono móvil- Estámos atrapados en el supermercado, venid, ¡Y rápido! -ordenó.
En el móvil se escuchó "Si, jefe", o al menos eso entendió ella.
En unos minutos se escuchó un gran ruido y ellos se aproximaron a la baranda del segundo piso. Stuart y Phil conducían un coche por todo el supermercado destrozando todo lo que veían a su paso. Laura miró a Gru frunciendo el ceño.
-Luego soy yo la discreta.

Gru condució rumbo a casa de ella, el silencio era inmenso, nadie (ni siquiera ninguno de los extraños minions) dijo nada. Gru miraba la carretera y Laura miraba la luna a través de las nubes por su ventanilla. Después de un trayecto que se hizo incómodamente eterno llegaron a su destino. 
Ambos salieron del coche y Gru se paró enfrente del auto. Laura miró el cielo y esas extrañas ganas de llorar volvieron a aparecer.
-¿Estás bien? -le preguntó él mirando esos ojos verdes y azules brillando más que nunca.
-Gru, -Laura le miró fijamente- tengo esa extraña sensación de haberte visto antes en alguna otra parte.
Gru alzó las cejas.
-Es extraño, yo también.
Laura sacó una tarjeta y se la tendió.
-¿Sabes? -Laura le miró con la sonrisa más bonita que podía poner- Eres raro...
Gru sintió que su corazón se aceleraba y que sus ojos se humedecían, recordaba esas palabras...
-¡Eso me gusta! -Laura se acercó a él y le dio un beso en la mejilla sintiendo como le recorría una lágrima en la cara.
Se dirigió hacia su puerta, entró y la cerró sigilosamente, dejando fuera a Gru, debajo de todas esas estrellas, como un lobo solitario. Ella se apoyó en la puerta y puso sus manos en el rostro y finalmente, rompió a llorar. Gru se rozó la mejilla y se dio cuenta de que estaba llorando.
-Ahora recuerdo quien es ella -susurró mirando al cielo- es...ella.

jueves, 1 de agosto de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 07

El restaurante era enorme, constaba en el interior del restaurante y el patio; dentro estaba decorado con numerosos objetos mexicanos, tenía diez mesas en total y fuera había un bonito y gran patio con numerosas columnas, cortinas y decorados de estilo azteca.
-¡Qué bonito! -dijo Laura encendiendo una linterna y observando el gran restaurante. 
Gru miraba tras unas gafas raras todos los objetos de la sala.
-¿Qué es eso?
-Estas gafas detectan cualquier cosa extraña, son de Lucy -Gru siguió hablando mientras iba por la sala con esas extrañas gafas- ¿Quiéres probar?
-¡Si! -Laura se aproximó a él, las cogió y se las puso.
-¿Y bien? -dijo Gru divertido viendo como las utilizaba.
Laura se giró para mirarle y metió un grito.
-¡Calla! -Gru le tapó la boca- ¿Por qué gritas?
-Con estas gafas te he visto...y parecias un monstruo -Laura se las quitó y se las dio a él- mejor las llevas tú.
Gru las cogió y un ruido hizo que se alarmaran. Ambos fueron detrás de una mesa para esconderse y Gru le hizo un gesto con el dedo para que ella no abriera la boca.
-Lo sé -susurró ella frunciendo el ceño.
Ambos se asomaron por debajo de la mesa y vieron que las luces se encendieron. Un tipo con un gran bigote, bastante gordo y camisa roja  entró en el restaurante bailando y cantando "la cucaracha" hasta llegar a la puerta.
-¿Pero qué narices? -Laura intentó reprimir una carcajada tapandose la boca con ambas manos.
Gru le miró de manera atoritaria y ella cambió de expresión.
-¡Me voy! -gritó el hombre desde la puerta con acento mexicano- ¡Espero que estés de guaridan ¿Si? Nos vemos!
La puerta se cerró y se escuchó el leve sonido de un engranaje.
-¿Se marchó? -susurró ella.
-No puede ser...-dijo él saliendo de la mesa.
Laura salió de la mesa y le miró extrañada.
-¿El qué?
-Este tipo me recuerda mucho a...-Gru frunció el ceño.
-¡Venga va, suéltalo!
-Me recuerda mucho a "El macho".
-¿El macho? -repitió ella.
-Es el villano más despiadado, peligroso y, tal como indica su nombre, el macho más macho que jamás ha existido, o lo era...
-El más macho ¿Eh? Y...¿Qué le paso? -preguntó intrigada.
-Dicen que murió cabalgando un tiburón hacia el cráter de un volcán activo con 110 kilos de dinamita alrededor del pecho -contestó haciendo gestos con cada palabra y ojos brillantes.
-Es evidente que le admirabas...-dijo ella sonriendo.
-Si, fue el mejor villano de la historia...sin embargo, nunca se encontró el cuerpo, tan solo un generoso puñado de pelo de pecho.
Laura hizo una mueca repulsiva. Un ruido hizo que Gru pusiera otra vez los pies sobre la tierra. La luz de la sala de al lado se encendió y Laura se escondió detrás de él como si fuese un escudo antibalas, entonces de la sala salio un...¿Gallo? que se acercó a ellos.
-¡Uy, hola chiquitin, tienes cara de haberte perdido! -Laura salió detrás de Gru y se agachó- ¿Te has perdido?
Gru frunció el ceño.
-Pff, vaya un perro guardian.
Dicho ésto el gallo se lanzó a por Gru y comenzó a picarle por todo el cuerpo. Gru gritó y corrió por toda el restaurante derribando todo lo que encontraba a su paso intentando quitarse el gallo de encima. Laura corrió hacia una mesa y cogió un mantel y fue corriendo hasta Gru, Laura pudo capturar el gallo y lo metieron en una caja para evitar darles más molestias.
-Menudo perro guardian ¿Eh? -bromeó ella.
-Sigamos buscando, las gafas han detectado algo allí -Gru se ruborizó y se dirigió hacia la cocina.
-No se que pintamos aquí, ese tipo era el dueño y no se parecía en nada a Vector -dijo ella mientras le seguía.
-Puede haberlo contratado -Gru volvió a coger las extrañas gafas de Lucy- para...desconcertarnos.
Gru se aproximó a un cuadro que había colgado donde aparecía aquel tipo de camisa roja con un chico.
-¡Es ese crio! -exclamó Gru al ver el cuadro.
-¿Qué?
-Margo se ha enamorado de éste crio -Gru cruzó los brazos- no quiero que esté con él.
-¿Perdona? ¿Qué tiene de malo en enamorarse? -Laura miró a Gru y éste se giró avergonzado.
Los dos se quedaron mirando, las gafas comenzaron a hacer un ruido extraño.
-¡Es el cuadro! -exclamó ella.
Gru apartó el cuadro y vio una pequeña caja fuerte.
-¡Lo tenemos! -ambos sonrieron satisfechos.

domingo, 28 de julio de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 06

La gran y oscura casa de Gru se veía a lo lejos, bajaron del extraño auto. Empezaba a anochecer.
Edith agarró a Gru del pantalón.
-¿Podemos cenar hamburguesas?
Gru asintió. Las niñas entraron corriendo en casa.
-Parece que les gustan las hamburguesas -dijo Laura sonriendo, viendo que las niñas ya estaban sentadas en la mesa.
-Es lo que más les gusta -dijo él entrando en la cocina- bueno, después de las tortitas.
-Quiero ayudarte.
-No, no, ni hablar -Gru se asomó a la puerta de la cocina- eres una invitada.
Laura se ruborizó y frunció el ceño.
-Pues pondré la mesa.
Laura se giró se dirigió al salón sintiendo como él le miraba alejarse.

-¿Margo, dónde guardáis los platos?
-¿Estás poniendo la mesa? -preguntó ella esquivando su pregunta.
-Bueno, ya que tu padre no me deja ayudarle con las hamburguesas pondré la mesa -dijo ella buscando por la cocina.
-¡Yo quiero ayudar! -Agnes se levantó de la silla y fue con ella.
-Yo puedo poner los vasos -Edith.

Gru salió de la cocina y vio que la mesa estaba perfectamente colocada y Agnes riéndo en brazos de Laura.
-Esto se lo hacía a mi hermana pequeña -Laura le movió lentamente con los brazos en alto- le llamábamos el avión.
-Ojala tuviera una mamá como tú.
Laura contuvo las ganas de llorar y le besó en la frente.
-Tu papá encontrará una mamá mucho mejor que yo -dijo ella sonriendo.
-La cena está lista.
Todos se sentaron a cenar.
-Hubiera hecho un plato más...apropiado, pero no sé cocinar muchos platos -dijo Gru mirando las hamburguesas que había preparado.
-No te preocupes... -Laura dio el primer bocado- ¡Está buenísima!
-Gracias...-Gru vio que Margo estaba con el móvil- Margo, nada de mensajitos en la mesa.
-¿A quién mandas mensajes? -preguntó Laura.
-A un chico -respondió ella.
-Aaaah ya veo -Laura esbozó una sonrisa pícara y Margo se sonrojó.

La cena había sido tan agradable que Laura no recordaba haber tenido una cena así desde que era pequeña. Las niñas fueron a dormir y Laura observaba desde la puerta como Gru les daba el beso de buenas noches. La luna danzaba bajo un cielo lleno de estrellas y, ésta vez, el cielo estaba despejado. Ambos se dirigieron al vehículo y pusieron rumbo al gran supermercado de la ciudad, junto con aquellos graciosos personajes, Phil y Stuart.
Bajaron del auto y se quedaron mirando el gran edificio.
-Bien...¿Cómo vamos a entrar? -preguntó ella.
-Estaba esperando a que lo preguntaras -Gru sacó un artefacto de metal y sonrió satisfactoriamente de medio lado- agárrate a mí.
Laura se acercó y le agarró y él le cogió de la cintura. Gru pulsó un botón y una cuerda terminada en pinza salió disparada hacia lo más alto del edificio, Gru tiró varias veces de ella para comprobar su seguridad.
-¡Espera! -exclamó ella- ¿Qué vas a hacer?
-¿No confías en mí? -preguntó Gru, ambos sentían una agradable corriente eléctrica cuando se aferraron el uno al otro.
Laura asintió y Gru pulsó un  botón del artefacto y ambos fueron disparados hacia la azotea del edificio.
-¿Estas bien? -preguntó él aún sin soltarle.
-¡Ha sido genial! -ella sonrió y se dio cuenta de que le había gustado más de lo que pensaba.
-Lo sabía -volvió a sonreír satisfactoriamente de su raro artilugio- vamos, tenemos que entrar en ese restaurante y ver que esconde.
-¡Si! -exclamó impaciente, sentía que todo lo que había en su cuerpo en ese instante era adrenalina.

Poco después consiguieron bajar al supermercado como auténticos espías, era casi oscuro, solo unas cuantas luces. Los carteles de las tiendas y secciones bailaban lentamente. Estaban solos, ella recordaba aún lo que había pasado hace tan solo unos minutos, su cuerpo y su mentalidad en esos instantes eran solo adrenalina, ahora toda esa adrenalina fue cambiada por el aleteo de un millón de mariposas de colores en su estómago, ella observaba como él planeaba el gran "asalto" y por un momento, ella sintió ganas de llorar.

viernes, 26 de julio de 2013

Mi villano favorito Capitulo 05

Gru salió de la visita a la tercera tienda, y tras observar detenidamente todas las tiendas se dió por vencido. La gente paseaba de un lado para otro.
-¡Aaaggh, me doy por vencido! -se llevó las manos a la cabeza- No hay nadie sospechos...
Gru miró hacia la fuente y vio a Margo con un chico de cabello oscuro, muy apuesto.
-¿Pero qué narices?
Gru se acercó a ellos.
-¡Margo! -gritó.
Le dió un vuelco el corazón.
-Esto...-se excusó ella.
-¡NOS VAMOS! -Gru le cogió del brazo y ella frunció el ceño. El chico le despidió con la mano y ella le respondió igual con una sonrisa bobalicona.
-¿Dónde están Agnes y Edith?
-No se -Margo se cruzó de brazos.
-No me gusta que hables con chicos.
-¡Y qué! Pero me gusta -Margo evitó mirarle a los ojos.
-Pero...
-¿Y yo? -cortó ella- ¿Yo evito que estés con Laura?
Gru se ruborizó.
-Vamos a buscar a Edith y Agnes.
Margo volvió a fruncir el ceño y le siguió.

La sala parecía un poco más oscura, atardecía. Laura intentó ocultar sus lágrimas.
-Laura, no te preocupes -Lucy le sonrió.
-¿Pero te gusta verdad?
-Puedes estar tranquila, tu estás más enamorada que yo. Además...el está enamorado de ti.
-No es verdad...el no me quiere.
-¡Entonces necesitarás ponerte unas gafas como las de Vector!
Esto hizo a Laura esbozar una sonrisa y abrazó a Lucy con fuerza.
-¡Eres la mejor Lucy, la mejor! -se secó las lágrimas.
-Vamos a buscar a Gru, creo que se ha perdido por el supermercado -dijo Lucy.
Laura asintió y le soltó.

Lucy y Laura salieron de la tienda y se encontraron con Gru y con las niñas.
-Al fin apareces, pensábamos que te habías perdido -dijo Lucy.
-He ido a todas las tiendas, he mirado a todos los dependientes de arriba a abajo -dijo resaltando la palabra todos- he buscado por todas partes y ¡NO, nadie es sospechoso ni nadie esconde nada fuera de lo común!.
-¿Has mirado allí? -Laura señaló un restaurante de comida mexicana.
-Anda -Gru alzó las cejas- pues no, allí no he mirado.
-Ya no hay tiempo, son casi las ocho -dijo Laura mirando su reloj de pulsera azul celeste.
-¡Uy que pena, me parece que habrá que venir esta noche! -Exclamó Lucy- Es incluso mejor, así no hay testigos -Lucy sacó su sonrisa más pícara- Vendréis vosotros dos.
-¿¡Qué!? -exclamaron ellos ruborizados.
-¡Yo me tengo que ir ya! -Lucy se fue hacia la salida del supermercado sonriendo a Laura, ésta sin embargo le dijo con los labios "Esta te la guardo".
No había casi nadie en el supermercado, ya habían anunciado un par de veces que se cerrarán las puertas.
-Tenemos que volver -Gru le miró a los ojos- te acercaremos a tu casa.
-¡Quédate a cenar en casa! -exclamó Agnes antes de que Laura pudiese contestar.
-Así podéis venir aquí después de cenar -Edith miró a Gru.
-Pero...no quiero ser un estorbo...-Laura miró los dulces ojos azul oscuro de Gru, que parecían brillar aún más con la luz del atardecer.
-¡Oh no, no eres un estorbo! -Gru sacudió la cabeza- ¡Vamos, ven! -le ofreció la mayor y mejor (posiblemente) de sus sonrisas.
-¡Porfi! -exclamó Agnes.
Laura miró con ternura a Gru y a las niñas.
-¡Vale! -exclamó ella finalmente sonriente.
Agnes dio un gritó de alegría y se aferró de la pierna de ella.
-Agnes...-Gru cogió a Agnes.

Todos salieron y dejaron atrás el supermercado, caminaron juntos durante un buen rato, Gru y Laura caminaban cerca, ambos hablaban e intercambiaban un juego de sonrisas y miradas que brillaban con los rayos del atardecer, ambos intentaban evitar la tentación de cogerse de la mano. Agnes les miraba durante todo el trayecto, con una sonrisa tan amplia que podría decirse que le llegaba hasta ambas orejas, Margo en cambio, no podía dejar de pensar en aquel chico que conoció en la fuente y Edith miraba a Gru y a ella y ponía cara repulsiva...aunque en el fondo, a ella le agradaba tanto la situación como a Agnes. Finalmente, llegaron al extraño auto de Gru.

martes, 23 de julio de 2013

Mi villano favorito Capitulo 04

La noche era brillante, el cielo estaba lleno de estrellas y la luna jugaba a esconderse entre nubes translúcidas, como lo hace una niña pequeña tras un árbol en el juego de las escondidas.
 
Laura se levantó de su cama, sin saber por qué se sentía despejada y decidió abrir la ventana. La fresca brisa le acarició la cara y sacudió ligeramente sus cabellos.
-¿Porqué me suena tanto ese tipo? -Se preguntó mientras miraba la luna asomar de entre las nubes. El sonido de la noche y la brisa hizo que se adormilara y volvió a acurrucarse a sus sábanas y sin saber porqué soñó con esos ojos azules y aquella divertida nariz aguileña.

El sonido del timbre le despertó y ella se limitó a taparse con la almohada la cabeza. El timbre sonó dos veces más.
-¡Ya voy! -Laura se desperezó y fue a abrir la puerta, con el pijama y la coleta al lado medio desecha.
-Hola -Gru alzó la mano a modo de saludo.
-¿Qué haces aquí? -ella sintió que sus mejillas le ardían al caer en que ella estaba recién levantada.
-Lucy me pidió que me pasara a recogerte, en realidad Agnes también -mostró una sonrisa- le has caído muy bien.
-¡Qué mona! -exclamó sonriente- las niñas son un primor, tienes suerte.
-Si, tengo suerte.
Ambos se quedaron mirando unos segundos, los ojos verde y azules de ella y los ojos azul oscuro de él.
-¡Voy a cambiarme...! -Ella entró.
Laura subió corriendo maldiciéndose por dentro por ruborizarse. Subió a su cuarto y se vistió con una falda, una camisa, chaqueta color marron, medias altas azul marino y unas botas; a la velocidad de la luz.
-Siento tardar -contestó ella entrecortadamente viéndolo esperar fuera- se me olvidó pedirte que pasaras, ¡Qué cabeza la mía!
-No te preocupes, llegaremos rápido al supermercado de la ciudad -sonrió de manera pícara y señaló un...vehículo de metal de lo más extraño.
-¡Es enorme! -exclamó admirando aquella cosa.
-Vamos.
Entonces aparecieron dos...personajes amarillos antropomorfos con una graciosa vestimenta y grandes gafas, uno más alto y con dos grandes ojos y el otro con solamente uno.
Rawr, Raawwr! -exclamó el de ambos ojos y más alto al ver a la chica.
-Oh, que monada ¿Qué son? -preguntó ella sonriendo.
-Son mis...minions -explicó Gru mirándoles frunciendo el ceño.
-Minions...-Repitió ella.
Después el más bajito de ellos cerró los ojos e hizo como si esperara el beso de la chica.
-¡Stuart! ¡Phil, volved con las niñas! -ordenó Gru.
Después se marcharon murmurando algo imposible de entender.
-Vamos, tenemos que ir al supermercado de la ciudad -dijo Gru cediéndole el paso a ella para subir al auto.
Ella asintió y ambos subieron al auto en dirección al supermercado.

El interior era más pequeño de lo que parecía por fuera y era más parecido a una nave espacial que a un auto, con miles de botones y un extraño volante.
Laura se sentó en uno de los dos asientos que había y Gru tomó el volante.
-¡Allá vamos! -Gru pulsó un botón y el auto salió a gran velocidad.
-¡Aaaah! -gritó Laura clavando las uñas con fuerza en el asiento.
Gru se limitó a reir.

En unos minutos pudieron llegar al supermercado de la ciudad. Ambos bajaron del auto.
-Que poco habéis tardado -Lucy salio de una tienda que sería donde trabajarían de incógnito.
-Si, bueno, es lo que tiene venir con un loco al volante -Laura miró a Gru.
-Bueno, pero estás viva.
Laura frunció el ceño, pero finalmente sonrió.
-¿Esta es? -Laura señaló la tienda, absolutamente todo era de color rosa. Lucy asintió- es bonita.
-Que cursilada -Gru frunció el ceño.
Los tres entraron. El local era más bien pequeño, pero completamente decorado con cortinas rosas, tartas y pasteles de gominolas.
-Bien, ahora alguien tiene que visitar otras tiendas y ver si el dueño actúa de forma extraña.
Lucy y Laura se miraron.
-¡Gru, te toca! -dijeron ambas a la vez.
-¿Eh? ¿Yo?
-Vamos "machomen", no querrás quedarte aquí...con este bonito uniforme -Laura sacó una vestimenta de color rosa con un sombrero en forma de magdalena de debajo del mostrador y se la mostró.
-¡Hasta luego!
Gru salió de la tienda y Lucy y Laura empezaron a reirse.

La gente paseaba por el supermercado como robots, al menos así llamaba Laura a la gente que parecía que siempre seguían la misma rutina de siempre. Laura y Lucy hablaron durante un rato.
-Lucy...-murmuró Laura- tengo que contarte...una cosa.
Lucy le miró extrañada.
-Claro, cuéntamelo.
Laura le miró.
-No se si...
-Laura, eres mi amiga, puedes contarme lo que quieras -ahora fue ella quien posó su mano en el hombro de Laura, lo que hizo que ésta sonriera por dentro.
-Creo que me he enamorado de Gru.
Hubo un silencio en el local, ni siquiera se escuchaba el gentío de fuera.
-¿Y...cual es el problema? -preguntó Lucy finalmente.
-Que sé que tu también lo estás -contestó ella con los ojos llenos de lágrimas. 

lunes, 22 de julio de 2013

Mi villano favorito Capitulo 03

La casa era aún más extraña por dentro, las paredes eran de color rojo, al igual que las cortinas y numerosos objetos extraños. El pasillo era largo y oscuro, a Laura le recorrió un escalofrío por el cuerpo cuando vio con claridad que esos extraños objetos eran mazas con clavos como alfileres y alguna que otra hacha.
-Dios mio...-dijo Laura observando la cantidad de armas en las paredes- ¡Pero si tienes tres niñas pequeñas!
-Tranquila, ellas saben que por su bien no deben tocar nada -respondió él divertido.

El salón era enorme, decorado también con una enorme ventana de cortinas rojas, un gran televisor, un sofá de piel rojo (parecía bastante cómodo) y un gran sillón en forma de rinoceronte.
-¡Vaya! -exclamó Laura acercándose a aquel extraño sillon- ¡Esto si que es raro!
-¡NO LO TOQUES! -Dijo Gru.
-Oh, lo siento.
-No pasa nada, es que si pulsas ese botón de ahí -dijo Gru señalando el botón rojo del sillón- harías que bajásemos a mi laboratorio secreto.
-Oh...entiendo -dijo ella.
-Bueno, ¿Nos sentamos? Tenemos mucho que contar -Lucy se aproximó al sofá de piel roja y se sentó.
Laura y Gru asintieron. Laura se sentó junto a Lucy en el sofá mientras que Gru se sentó en el sillón en forma de rinoceronte con cuidado de no pulsar el botón rojo.
-Bien -Lucy mostró seriedad, lo que a Laura le pareció extraño y gracioso, porque conocía poco a Lucy, pero bien sabía que no era nada seria- Tenemos algo importante que hacer. Vector ha vuelto.
-Vector siempre vuelve -dijo Gru.
-No puedo creer que ese "pardillo" con gafas y un horrible chandal naranja vaya a dominar el mundo -Laura frunció el ceño.
-No es un pardillo, es más listo de lo que piensas -explicó Gru.
-Saylass le ha investigado y cree que se hace pasar por alguien en el gran supermercado de la ciudad -Lucy esbozó una sonrisa felina- ahí es donde entramos nosotros.
-¿Qué se supone que vamos a hacer? -preguntó Laura.
-Vamos a hacernos pasar por unos simples pasteleros -respondió Lucy.
-¿¡QUE!? -Gru se levantó del asiento- ¡No, no, no, no, no...yo no puedo ser pastelero!
-¿Por qué? -Laura se cruzó de brazos.
-Es cursi -Gru frunció el ceño y evitó los ojos verdes y azules de ella.
-Oh, perdona señor "machomen" -respondió ella levantándose del sofá.
-¡Vale, vale! -Lucy también se levantó- No hay alternativa, es lo que tenemos que hacer, Vector se esconde bajo un disfraz en ese almacén y tenemos que ver que trama.
Gru miró a las niñas.
-¡Oh, venga vamos, será divertido! -dijeron.
Finalmente Gru suspiró y respondió.
-Vale, de acuerdo -dijo pesadamente.
-¡Si! -gritaron las niñas, Laura y Lucy improvisaron un baile.
-Bueno, nosotras nos marchamos ya, tengo que irme a...-dijo Laura dirigiendose hacia la puerta.
-¡Espera! -Agnes estiró la mano y le agarró de la falda- ¡Mi papá también está soltero!
Gru y ella se ruborizaron.
-Esto, ¡Teneis que marcharos ya! -Gru les abrió la puerta a las dos amablemente y se las cerró enseguida.
-¿Por qué hiciste eso? -Preguntó Margo sorprendida.
-¡No quiero escuchar nada! -Gru se dirigió al salón- No quiero ninguna cita ¿Está claro?
Las niñas asintieron.

Fuera corría una brisa agradable. Laura aún sorprendida intentaba asimilar todo lo que había sucedido y le miró Lucy boquiabierta. Después se miraron y comenzaron a reírse.
-¿Qué gracioso verdad? -dijo Laura riéndose.
-Si...es...gracioso -La cara de Lucy cambió por completo.
-¿Te ocurre algo? -Laura posó su mano derecha en la gabardina azul de ella.
-No -negó con la cabeza- estoy bien, gracias Laura -Lucy le sonrió y se dirigieron al auto.
-¿Sabes Lucy? -Los rayos del atardecer iluminaban sus ojos verdes y azules- Gru me suena de algo...no sé -movió la cabeza y miró al cielo- pero creo que lo vi en alguna parte.

Lucy le miró con una sonrisa. Traspasaron el jardín compartiendo risas, como si se conocieran de siempre, parecían ya unas auténticas compañeras de aventuras, o mejor dicho, parecían haber forjado ya una amistad. Una mirada de dulces ojos marrones en la puerta se despedía de su "bonito angel", al menos, así le había llamado ella.

Mi villano favorito. Capitulo 02

Lucy y Laura se dirigieron por una comunidad de vecinos, casas con tejados rosados y fachadas blancas, copias unas de otras, miles de casas iguales con numerosas piscinas y bonitos jardines. Laura miraba asombrada aquel paisaje.
-¡Wow, parecen casitas de muñecas! -dijo ésta abriendo totalmente sus ojos verdes y azules.
-Si, la gente aquí vive muy bien -dijo Lucy sin apartar la mirada de la carretera- pero no nos dirigimos a ninguna de estas casas.
Laura apartó la mirada de la ventana y miró a Lucy, extrañada.
Agnes, Margo y Edith se encontraban en la cocina, preparadas para tomar el desayuno; aún medio dormidas, sus ojos se iluminaron cuando Gru entró haciendo un extraño (pero divertido) baile con tres platos y, finalmente, los dejó encima de la mesa.
-¡Wow! -Exclamaron las tres niñas.
-¡UN UNINCORNIO! -Exclamó Agnes mirando su apetitosa tortita- ¡Eres el mejor papá del mundo!
Gru se agachó para darle un beso en la frente.
-¡Bon appétit! -exclamó él sonriendo cogiendo su taza de café.
-Oye papá -dijo Agnes mientras cogía su primer pedazo de tortita.
Gru hizo un gesto mientras tomaba un sorbo al delicioso cappuccino.
-¡Quiero una mamá!
Gru expulsó todo el café.
-¿¡Qué!? -exclamó Gru.
Las niñas comenzaron a reírse.
-¿Qué es tan gracioso? -preguntó.
-Tienes espuma y parece que tengas bigote -respondió Agnes riendo llevando sus pequeñas manos a la boca.
Gru ruborizado cogió una servilleta y se limpió.
-No vais a tener mamá -Su expresión cambió y también la de las niñas.
-¿Por qué? -Preguntó Agnes frunciendo el ceño.
-No tienes suerte con las mujeres ¿Verdad? -Margo torció el gesto y le miró fijamente.
-No es eso...-Gru cogió su taza con cappuccino y se levantó de la mesa- Digamos que me han hecho mucho daño antes y...
-Todas tus citas han fracasado -Cortó Margo.
Gru se giró hacia las niñas y asintió suspirando.
-Si, han fracasado.
-¿Dónde entonces?
-Vamos a aquella de allí -Lucy hizo un gesto con la mirada.
Aquella casa era probablemente el doble que las demás, era una casa grande pero muy fría, incluso a Laura le hizo recorrer un escalofrío. El tejado era negro, al igual que la fachada y las enormes contraventanas. Laura frunció el ceño y se cruzó de brazos a modo de enfado.
Ambas bajaron del auto y se dirigieron hacia el jardín de aquella casa. La falda y el cabello de Laura ondeaban ligeramente con la brisa.
-Apuesto a que aquí vive un "solterón" calvo, mira como tiene las pobres plantas -refunfuñó Laura señalando las petunias y margaritas marchitas del jardín.
Lucy se ruborizó pensando en el inquilino, posiblemente y sonrió.
Ambas llegaron a la puerta, Lucy golpeó la puerta con los nudillos. Esperaron unos minutos y se abrió la puerta. Una niña de cabello negro y grandes y dulces ojos marrones se asomó por la puerta.
-¿Quién es? -preguntó Agnes.
-Buscamos a tu papá Agnes -respondió Lucy.
Agnes alzó la mirada y vio lo que para ella resultó ser el más hermoso ángel que jamás hubiera visto y éste, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido, mirando hacia otro lado. Lo ojos de la niña se iluminaron al verla.
-¿Estás soltera? -preguntó Agnes sin parpadear.
Laura giró la cabeza y miró a la niña extrañada, señalándose a sí misma.
-¿Me dices a mí bonita? -Preguntó sorprendida sin poder evitar esbozar una sonrisa.
La niña asintió.
-Pues si, no he encontrado aún un hombre que merezca la pena -respondió ella riéndo junto a Lucy.
Agnes no apartaba sus grandes ojos marrones de ella, lo que le incomodaba un poco.
-¡PAPÁ! -gritó ella.
Poco después llegó Gru. Un hombre bastante alto, con hombros anchos y delgadas, pero largas piernas, al igual que los dedos de sus manos; aunque lo que más destacaba en aquel personaje era su gran aguileña nariz y su..."calvorota" como solía llamarle Agnes.
Gru salió fuera junto con las demás niñas y saludó a su compañera Lucy.
-¡Buenos días! Quería presentarte a nuestra nueva compañera de aventuras -cogió a Laura del brazo y le acercó más a Gru.
Gru se quedó inmovil por unos segundos al ver a la que iba a ser su nueva compañera de aventuras y se ruborizó sin saber porqué.
-¡Vaya, parece que en lo de calvo no me equivoqué! -sonrió dulcemente Laura- Soy Laura Lindemann -le tendió su mano derecha- ¡Encantada de conocerte!
Gru le miró durante unos segundos -¿De qué conozco a ésta chica?- se preguntó. Finalmente le estrechó la mano, ruborizandose.
-Encantado.

Mi villano favorito. Capítulo 01

¿Que pasaría si Gru conociese a la chica misteriosa de su infancia, de quien verdaderamente se enamoró? ¿Lucy tendría una nueva compañera de aventuras? Vector quiere hacerse con el poder del mundo y esclavizar a la humanidad. Una nueva historia comienza.
El cielo estaba soleado, los rayos de sol entraban por la ventana y se podía escuchar el canto de los pájaros. Laura abre los ojos y abre las compuertas de la ventana -Un día precioso- pensó. Sonrió.
-¡Maldita sea! -exclamó- ¡Llego tarde!
Se vistió con una falda de pliegues, una camisa blanca y unos tacones.
-¡No puede ser, el primer día y llego tarde! -bajó lo más rápido posible las escaleras- ¿Qué van a pensar de ti  Laura? -cambió su tono de voz a uno más grave- ¡Señorita Lindemann llega a tarde a su primer día de trabajo!
Entró rápidamente a la rústica cocina y cogió un bollo de la mesa.
-No tengo tiempo para desayun...-abrió la puerta de la calle y vio un señor mayor bastante gordo vestido de traje y una chica pelirroja bastante alta y delgada justo en su puerta.
-Buenos días, soy el director de la liga antivillanos Saylass McCulo.
Laura intentó reprimir una carcajada, por suerte tenía el bollo en la boca aunque su cara le delataba. La chica de cabello pelirrojo sonrió ampliamente al ver su cara.
-Hola, yo soy Lucy Wilde -La chica mostró su identificación-
-Lo siento pero no puedo pararme ahora con bromas de "ligas antivillanos" -dijo Laura tragando dificultosamente el bollo- llego tarde a mi primer día de trabajo. Tampoco quiero comprar nada.
Laura les rodeó y se dirigió rápidamente a su coche dejándoles en la puerta de su casa, pero la chica pelirroja sacó algo del bolsillo de su gabardina.
-¡Tienes que venir con nosotros!
-Lo siento, no quiero comprar nada -contestó Laura buscando las llaves del coche.
Lucy frunció el ceño y se acercó a ella mostrándole el objeto.
-¿En serio? -Dijo Laura irónicamente señalando el objeto- ¿Un pintalabios?
Lucy apuntó a Laura (que aún seguía buscando las llaves) con el extraño pintalabios y éste lanzó una descarga dejandola inmovilizada.
-¡Carmín eléctrico! -exclamó Lucy cantando.
Saylass y Lucy cogieron a Laura y la metieron en el maletero del coche.
-Lucy, tienes que dejar de hacer eso -Saylass frunció el ceño.
-No hay otra manera -Contestó ella arrancando el coche.
-Al menos ella ha entrado mejor que el último que trajiste -Saylass buscó en su bolsillo y sacó un puro.
-Si -Lucy sonrió sin apartar la vista de la carretera.

El coche se dirigió por las calles de la ciudad con gran velocidad hasta llegar a un viejo puente que daba al mar. Lucy pisó el acelerador y el coche saltó del puente entrando en lo más profundo del mar, nadando entre corales, peces y tiburones. Finalmente llegaron a una enorme nave. El coche descendió y entró por una enorme plataforma hasta llegar al interior de la enorme nave.
Lucy y Saylass salieron del auto y Lucy se aproximó al maletero. Se esuchaban unos golpes.
-¡SACADME DE AQUÍ!
Lucy abrió el maletero y Laura pudo salir.
-¿Por qué habéis...
-Saylass te lo explicará todo -cortó Lucy.
Laura frunció el ceño y miró a Saylass que parecía divertirse con la situación.
-Espero que sea importante porque... -hizo una pausa- ¡Dios mío me van a despedir del trabajo en mi primer día!
-Tranquila señorita Lindemann -Dijo Saylass.
-¿Cómo sabéis mi nombre?
-Llevamos observandote unos días -Dijo Lucy por detrás.
-¿PERDONA? -cortó Laura.
-Señorita Lindemann, estábamos buscando alguien como usted. Alguien de quien nadie pudiera sospechar para...
-¡Llevar a cabo una super misión super especial! -Corto Lucy.
-Wilde -Saylass frunció el ceño y carraspeó.
-Oh, lo siento. Siga.
-Como ha sicho Wilde, alguien y cuando digo alguien me refiero a...-Saylass se acercó a un ordenador y pulsó una tecla, apareció una enorme pantalla y apareció la imágen de un chico con gafas- ¡Vector!
-¿ESTE TIPO? -Laura soltó una carcajada- ¿Este tipo de pelo tazón con gafas y un horrible chandal naranja va dominar el mundo? -Finalmente frunció el ceño- En serio, tengo que marcharme, mi jefe me va a echar la bronca.
-¡No! -Lucy le agarró del brazo- No te marches anda, podriamos ser compis...o amigas -esbozó una sonrisa.
Un silencio inundó la gran sala.
-¿Y mi jefe...y mi trabajo? -dijo Laura finalmente.
La cara de Lucy y la de Saylass se iluminaron.
-No se preocupe, yo me encargo de todo -Saylass salió de su lugar con dificultad por su enorme....trasero y le tendió la mano- ¿Qué me dice señorita Lindemann? ¿Quiere salvar el mundo?
Aquella propuesta sonaba magnífica en su cabeza y los ojos verdeazulados de Laura se iluminaron.
-¡Cuénte conmigo señor! -finalmente le estrechó enérgicamente la mano.
-¡SI! -Exclamó Lucy por detrás- ¡Tengo nueva compi de aventuras!
Laura se giró y le sonrió.
-Espero que no vuelvas a utilizar ese "pintalabios".
-Tranquila, tranquila.
Lucy le tendió una targeta.
-Este es tu identificación de la liga antivillanos.
-¡Genial! -Laura cogió la targeta- Esto...¿Podéis llevarme a mi casa?
-¡Por supuesto! -Exclamó Lucy- Pronto te daremos información, también tengo que presentarte a mi nov...compañero, compañero.
Lucy y Laura montaron en el auto y salieron de la enorme nave.
-¡Dios mio, tiburones! -exclamó Laura sorprendida.
-Tranquila, no pueden hacerte nada.

Poco después el auto salió del mar y llegaron a la ciudad.