La noche era brillante, el cielo estaba lleno de estrellas y la luna jugaba a esconderse entre nubes translúcidas, como lo hace una niña pequeña tras un árbol en el juego de las escondidas.
-¿Porqué me suena tanto ese tipo? -Se preguntó mientras miraba la luna asomar de entre las nubes. El sonido de la noche y la brisa hizo que se adormilara y volvió a acurrucarse a sus sábanas y sin saber porqué soñó con esos ojos azules y aquella divertida nariz aguileña.
El sonido del timbre le despertó y ella se limitó a taparse con la almohada la cabeza. El timbre sonó dos veces más.
-¡Ya voy! -Laura se desperezó y fue a abrir la puerta, con el pijama y la coleta al lado medio desecha.
-Hola -Gru alzó la mano a modo de saludo.
-¿Qué haces aquí? -ella sintió que sus mejillas le ardían al caer en que ella estaba recién levantada.
-Lucy me pidió que me pasara a recogerte, en realidad Agnes también -mostró una sonrisa- le has caído muy bien.
-¡Qué mona! -exclamó sonriente- las niñas son un primor, tienes suerte.
-Si, tengo suerte.
Ambos se quedaron mirando unos segundos, los ojos verde y azules de ella y los ojos azul oscuro de él.
-¡Voy a cambiarme...! -Ella entró.
Laura subió corriendo maldiciéndose por dentro por ruborizarse. Subió a su cuarto y se vistió con una falda, una camisa, chaqueta color marron, medias altas azul marino y unas botas; a la velocidad de la luz.
-Siento tardar -contestó ella entrecortadamente viéndolo esperar fuera- se me olvidó pedirte que pasaras, ¡Qué cabeza la mía!
-No te preocupes, llegaremos rápido al supermercado de la ciudad -sonrió de manera pícara y señaló un...vehículo de metal de lo más extraño.
-¡Es enorme! -exclamó admirando aquella cosa.
-Vamos.
Entonces aparecieron dos...personajes amarillos antropomorfos con una graciosa vestimenta y grandes gafas, uno más alto y con dos grandes ojos y el otro con solamente uno.
-¡Rawr, Raawwr! -exclamó el de ambos ojos y más alto al ver a la chica.
-Oh, que monada ¿Qué son? -preguntó ella sonriendo.
-Son mis...minions -explicó Gru mirándoles frunciendo el ceño.
-Minions...-Repitió ella.
Después el más bajito de ellos cerró los ojos e hizo como si esperara el beso de la chica.
-¡Stuart! ¡Phil, volved con las niñas! -ordenó Gru.
Después se marcharon murmurando algo imposible de entender.
-Vamos, tenemos que ir al supermercado de la ciudad -dijo Gru cediéndole el paso a ella para subir al auto.
Ella asintió y ambos subieron al auto en dirección al supermercado.
El interior era más pequeño de lo que parecía por fuera y era más parecido a una nave espacial que a un auto, con miles de botones y un extraño volante.
Laura se sentó en uno de los dos asientos que había y Gru tomó el volante.
-¡Allá vamos! -Gru pulsó un botón y el auto salió a gran velocidad.
-¡Aaaah! -gritó Laura clavando las uñas con fuerza en el asiento.
Gru se limitó a reir.
En unos minutos pudieron llegar al supermercado de la ciudad. Ambos bajaron del auto.
-Que poco habéis tardado -Lucy salio de una tienda que sería donde trabajarían de incógnito.
-Si, bueno, es lo que tiene venir con un loco al volante -Laura miró a Gru.
-Bueno, pero estás viva.
Laura frunció el ceño, pero finalmente sonrió.
-¿Esta es? -Laura señaló la tienda, absolutamente todo era de color rosa. Lucy asintió- es bonita.
-Que cursilada -Gru frunció el ceño.
Los tres entraron. El local era más bien pequeño, pero completamente decorado con cortinas rosas, tartas y pasteles de gominolas.
-Bien, ahora alguien tiene que visitar otras tiendas y ver si el dueño actúa de forma extraña.
Lucy y Laura se miraron.
-¡Gru, te toca! -dijeron ambas a la vez.
-¿Eh? ¿Yo?
-Vamos "machomen", no querrás quedarte aquí...con este bonito uniforme -Laura sacó una vestimenta de color rosa con un sombrero en forma de magdalena de debajo del mostrador y se la mostró.
-¡Hasta luego!
Gru salió de la tienda y Lucy y Laura empezaron a reirse.
La gente paseaba por el supermercado como robots, al menos así llamaba Laura a la gente que parecía que siempre seguían la misma rutina de siempre. Laura y Lucy hablaron durante un rato.
-Lucy...-murmuró Laura- tengo que contarte...una cosa.
Lucy le miró extrañada.
-Claro, cuéntamelo.
Laura le miró.
-No se si...
-Laura, eres mi amiga, puedes contarme lo que quieras -ahora fue ella quien posó su mano en el hombro de Laura, lo que hizo que ésta sonriera por dentro.
-Creo que me he enamorado de Gru.
Hubo un silencio en el local, ni siquiera se escuchaba el gentío de fuera.
-¿Y...cual es el problema? -preguntó Lucy finalmente.
-Que sé que tu también lo estás -contestó ella con los ojos llenos de lágrimas.
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