martes, 23 de julio de 2013

Mi villano favorito Capitulo 04

La noche era brillante, el cielo estaba lleno de estrellas y la luna jugaba a esconderse entre nubes translúcidas, como lo hace una niña pequeña tras un árbol en el juego de las escondidas.
 
Laura se levantó de su cama, sin saber por qué se sentía despejada y decidió abrir la ventana. La fresca brisa le acarició la cara y sacudió ligeramente sus cabellos.
-¿Porqué me suena tanto ese tipo? -Se preguntó mientras miraba la luna asomar de entre las nubes. El sonido de la noche y la brisa hizo que se adormilara y volvió a acurrucarse a sus sábanas y sin saber porqué soñó con esos ojos azules y aquella divertida nariz aguileña.

El sonido del timbre le despertó y ella se limitó a taparse con la almohada la cabeza. El timbre sonó dos veces más.
-¡Ya voy! -Laura se desperezó y fue a abrir la puerta, con el pijama y la coleta al lado medio desecha.
-Hola -Gru alzó la mano a modo de saludo.
-¿Qué haces aquí? -ella sintió que sus mejillas le ardían al caer en que ella estaba recién levantada.
-Lucy me pidió que me pasara a recogerte, en realidad Agnes también -mostró una sonrisa- le has caído muy bien.
-¡Qué mona! -exclamó sonriente- las niñas son un primor, tienes suerte.
-Si, tengo suerte.
Ambos se quedaron mirando unos segundos, los ojos verde y azules de ella y los ojos azul oscuro de él.
-¡Voy a cambiarme...! -Ella entró.
Laura subió corriendo maldiciéndose por dentro por ruborizarse. Subió a su cuarto y se vistió con una falda, una camisa, chaqueta color marron, medias altas azul marino y unas botas; a la velocidad de la luz.
-Siento tardar -contestó ella entrecortadamente viéndolo esperar fuera- se me olvidó pedirte que pasaras, ¡Qué cabeza la mía!
-No te preocupes, llegaremos rápido al supermercado de la ciudad -sonrió de manera pícara y señaló un...vehículo de metal de lo más extraño.
-¡Es enorme! -exclamó admirando aquella cosa.
-Vamos.
Entonces aparecieron dos...personajes amarillos antropomorfos con una graciosa vestimenta y grandes gafas, uno más alto y con dos grandes ojos y el otro con solamente uno.
Rawr, Raawwr! -exclamó el de ambos ojos y más alto al ver a la chica.
-Oh, que monada ¿Qué son? -preguntó ella sonriendo.
-Son mis...minions -explicó Gru mirándoles frunciendo el ceño.
-Minions...-Repitió ella.
Después el más bajito de ellos cerró los ojos e hizo como si esperara el beso de la chica.
-¡Stuart! ¡Phil, volved con las niñas! -ordenó Gru.
Después se marcharon murmurando algo imposible de entender.
-Vamos, tenemos que ir al supermercado de la ciudad -dijo Gru cediéndole el paso a ella para subir al auto.
Ella asintió y ambos subieron al auto en dirección al supermercado.

El interior era más pequeño de lo que parecía por fuera y era más parecido a una nave espacial que a un auto, con miles de botones y un extraño volante.
Laura se sentó en uno de los dos asientos que había y Gru tomó el volante.
-¡Allá vamos! -Gru pulsó un botón y el auto salió a gran velocidad.
-¡Aaaah! -gritó Laura clavando las uñas con fuerza en el asiento.
Gru se limitó a reir.

En unos minutos pudieron llegar al supermercado de la ciudad. Ambos bajaron del auto.
-Que poco habéis tardado -Lucy salio de una tienda que sería donde trabajarían de incógnito.
-Si, bueno, es lo que tiene venir con un loco al volante -Laura miró a Gru.
-Bueno, pero estás viva.
Laura frunció el ceño, pero finalmente sonrió.
-¿Esta es? -Laura señaló la tienda, absolutamente todo era de color rosa. Lucy asintió- es bonita.
-Que cursilada -Gru frunció el ceño.
Los tres entraron. El local era más bien pequeño, pero completamente decorado con cortinas rosas, tartas y pasteles de gominolas.
-Bien, ahora alguien tiene que visitar otras tiendas y ver si el dueño actúa de forma extraña.
Lucy y Laura se miraron.
-¡Gru, te toca! -dijeron ambas a la vez.
-¿Eh? ¿Yo?
-Vamos "machomen", no querrás quedarte aquí...con este bonito uniforme -Laura sacó una vestimenta de color rosa con un sombrero en forma de magdalena de debajo del mostrador y se la mostró.
-¡Hasta luego!
Gru salió de la tienda y Lucy y Laura empezaron a reirse.

La gente paseaba por el supermercado como robots, al menos así llamaba Laura a la gente que parecía que siempre seguían la misma rutina de siempre. Laura y Lucy hablaron durante un rato.
-Lucy...-murmuró Laura- tengo que contarte...una cosa.
Lucy le miró extrañada.
-Claro, cuéntamelo.
Laura le miró.
-No se si...
-Laura, eres mi amiga, puedes contarme lo que quieras -ahora fue ella quien posó su mano en el hombro de Laura, lo que hizo que ésta sonriera por dentro.
-Creo que me he enamorado de Gru.
Hubo un silencio en el local, ni siquiera se escuchaba el gentío de fuera.
-¿Y...cual es el problema? -preguntó Lucy finalmente.
-Que sé que tu también lo estás -contestó ella con los ojos llenos de lágrimas. 

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