lunes, 22 de julio de 2013

Mi villano favorito. Capitulo 02

Lucy y Laura se dirigieron por una comunidad de vecinos, casas con tejados rosados y fachadas blancas, copias unas de otras, miles de casas iguales con numerosas piscinas y bonitos jardines. Laura miraba asombrada aquel paisaje.
-¡Wow, parecen casitas de muñecas! -dijo ésta abriendo totalmente sus ojos verdes y azules.
-Si, la gente aquí vive muy bien -dijo Lucy sin apartar la mirada de la carretera- pero no nos dirigimos a ninguna de estas casas.
Laura apartó la mirada de la ventana y miró a Lucy, extrañada.
Agnes, Margo y Edith se encontraban en la cocina, preparadas para tomar el desayuno; aún medio dormidas, sus ojos se iluminaron cuando Gru entró haciendo un extraño (pero divertido) baile con tres platos y, finalmente, los dejó encima de la mesa.
-¡Wow! -Exclamaron las tres niñas.
-¡UN UNINCORNIO! -Exclamó Agnes mirando su apetitosa tortita- ¡Eres el mejor papá del mundo!
Gru se agachó para darle un beso en la frente.
-¡Bon appétit! -exclamó él sonriendo cogiendo su taza de café.
-Oye papá -dijo Agnes mientras cogía su primer pedazo de tortita.
Gru hizo un gesto mientras tomaba un sorbo al delicioso cappuccino.
-¡Quiero una mamá!
Gru expulsó todo el café.
-¿¡Qué!? -exclamó Gru.
Las niñas comenzaron a reírse.
-¿Qué es tan gracioso? -preguntó.
-Tienes espuma y parece que tengas bigote -respondió Agnes riendo llevando sus pequeñas manos a la boca.
Gru ruborizado cogió una servilleta y se limpió.
-No vais a tener mamá -Su expresión cambió y también la de las niñas.
-¿Por qué? -Preguntó Agnes frunciendo el ceño.
-No tienes suerte con las mujeres ¿Verdad? -Margo torció el gesto y le miró fijamente.
-No es eso...-Gru cogió su taza con cappuccino y se levantó de la mesa- Digamos que me han hecho mucho daño antes y...
-Todas tus citas han fracasado -Cortó Margo.
Gru se giró hacia las niñas y asintió suspirando.
-Si, han fracasado.
-¿Dónde entonces?
-Vamos a aquella de allí -Lucy hizo un gesto con la mirada.
Aquella casa era probablemente el doble que las demás, era una casa grande pero muy fría, incluso a Laura le hizo recorrer un escalofrío. El tejado era negro, al igual que la fachada y las enormes contraventanas. Laura frunció el ceño y se cruzó de brazos a modo de enfado.
Ambas bajaron del auto y se dirigieron hacia el jardín de aquella casa. La falda y el cabello de Laura ondeaban ligeramente con la brisa.
-Apuesto a que aquí vive un "solterón" calvo, mira como tiene las pobres plantas -refunfuñó Laura señalando las petunias y margaritas marchitas del jardín.
Lucy se ruborizó pensando en el inquilino, posiblemente y sonrió.
Ambas llegaron a la puerta, Lucy golpeó la puerta con los nudillos. Esperaron unos minutos y se abrió la puerta. Una niña de cabello negro y grandes y dulces ojos marrones se asomó por la puerta.
-¿Quién es? -preguntó Agnes.
-Buscamos a tu papá Agnes -respondió Lucy.
Agnes alzó la mirada y vio lo que para ella resultó ser el más hermoso ángel que jamás hubiera visto y éste, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido, mirando hacia otro lado. Lo ojos de la niña se iluminaron al verla.
-¿Estás soltera? -preguntó Agnes sin parpadear.
Laura giró la cabeza y miró a la niña extrañada, señalándose a sí misma.
-¿Me dices a mí bonita? -Preguntó sorprendida sin poder evitar esbozar una sonrisa.
La niña asintió.
-Pues si, no he encontrado aún un hombre que merezca la pena -respondió ella riéndo junto a Lucy.
Agnes no apartaba sus grandes ojos marrones de ella, lo que le incomodaba un poco.
-¡PAPÁ! -gritó ella.
Poco después llegó Gru. Un hombre bastante alto, con hombros anchos y delgadas, pero largas piernas, al igual que los dedos de sus manos; aunque lo que más destacaba en aquel personaje era su gran aguileña nariz y su..."calvorota" como solía llamarle Agnes.
Gru salió fuera junto con las demás niñas y saludó a su compañera Lucy.
-¡Buenos días! Quería presentarte a nuestra nueva compañera de aventuras -cogió a Laura del brazo y le acercó más a Gru.
Gru se quedó inmovil por unos segundos al ver a la que iba a ser su nueva compañera de aventuras y se ruborizó sin saber porqué.
-¡Vaya, parece que en lo de calvo no me equivoqué! -sonrió dulcemente Laura- Soy Laura Lindemann -le tendió su mano derecha- ¡Encantada de conocerte!
Gru le miró durante unos segundos -¿De qué conozco a ésta chica?- se preguntó. Finalmente le estrechó la mano, ruborizandose.
-Encantado.

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