Gru salió de la visita a la tercera tienda, y tras observar detenidamente todas las tiendas se dió por vencido. La gente paseaba de un lado para otro.
-¡Aaaggh, me doy por vencido! -se llevó las manos a la cabeza- No hay nadie sospechos...
Gru miró hacia la fuente y vio a Margo con un chico de cabello oscuro, muy apuesto.
-¿Pero qué narices?
Gru se acercó a ellos.
-¡Margo! -gritó.
Le dió un vuelco el corazón.
-Esto...-se excusó ella.
-¡NOS VAMOS! -Gru le cogió del brazo y ella frunció el ceño. El chico le despidió con la mano y ella le respondió igual con una sonrisa bobalicona.
-¿Dónde están Agnes y Edith?
-No se -Margo se cruzó de brazos.
-No me gusta que hables con chicos.
-¡Y qué! Pero me gusta -Margo evitó mirarle a los ojos.
-Pero...
-¿Y yo? -cortó ella- ¿Yo evito que estés con Laura?
Gru se ruborizó.
-Vamos a buscar a Edith y Agnes.
Margo volvió a fruncir el ceño y le siguió.
La sala parecía un poco más oscura, atardecía. Laura intentó ocultar sus lágrimas.
-Laura, no te preocupes -Lucy le sonrió.
-¿Pero te gusta verdad?
-Puedes estar tranquila, tu estás más enamorada que yo. Además...el está enamorado de ti.
-No es verdad...el no me quiere.
-¡Entonces necesitarás ponerte unas gafas como las de Vector!
Esto hizo a Laura esbozar una sonrisa y abrazó a Lucy con fuerza.
-¡Eres la mejor Lucy, la mejor! -se secó las lágrimas.
-Vamos a buscar a Gru, creo que se ha perdido por el supermercado -dijo Lucy.
Laura asintió y le soltó.
Lucy y Laura salieron de la tienda y se encontraron con Gru y con las niñas.
-Al fin apareces, pensábamos que te habías perdido -dijo Lucy.
-He ido a todas las tiendas, he mirado a todos los dependientes de arriba a abajo -dijo resaltando la palabra todos- he buscado por todas partes y ¡NO, nadie es sospechoso ni nadie esconde nada fuera de lo común!.
-¿Has mirado allí? -Laura señaló un restaurante de comida mexicana.
-Anda -Gru alzó las cejas- pues no, allí no he mirado.
-Ya no hay tiempo, son casi las ocho -dijo Laura mirando su reloj de pulsera azul celeste.
-¡Uy que pena, me parece que habrá que venir esta noche! -Exclamó Lucy- Es incluso mejor, así no hay testigos -Lucy sacó su sonrisa más pícara- Vendréis vosotros dos.
-¿¡Qué!? -exclamaron ellos ruborizados.
-¡Yo me tengo que ir ya! -Lucy se fue hacia la salida del supermercado sonriendo a Laura, ésta sin embargo le dijo con los labios "Esta te la guardo".
No había casi nadie en el supermercado, ya habían anunciado un par de veces que se cerrarán las puertas.
-Tenemos que volver -Gru le miró a los ojos- te acercaremos a tu casa.
-¡Quédate a cenar en casa! -exclamó Agnes antes de que Laura pudiese contestar.
-Así podéis venir aquí después de cenar -Edith miró a Gru.
-Pero...no quiero ser un estorbo...-Laura miró los dulces ojos azul oscuro de Gru, que parecían brillar aún más con la luz del atardecer.
-¡Oh no, no eres un estorbo! -Gru sacudió la cabeza- ¡Vamos, ven! -le ofreció la mayor y mejor (posiblemente) de sus sonrisas.
-¡Porfi! -exclamó Agnes.
Laura miró con ternura a Gru y a las niñas.
-¡Vale! -exclamó ella finalmente sonriente.
Agnes dio un gritó de alegría y se aferró de la pierna de ella.
-Agnes...-Gru cogió a Agnes.
Todos salieron y dejaron atrás el supermercado, caminaron juntos durante un buen rato, Gru y Laura caminaban cerca, ambos hablaban e intercambiaban un juego de sonrisas y miradas que brillaban con los rayos del atardecer, ambos intentaban evitar la tentación de cogerse de la mano. Agnes les miraba durante todo el trayecto, con una sonrisa tan amplia que podría decirse que le llegaba hasta ambas orejas, Margo en cambio, no podía dejar de pensar en aquel chico que conoció en la fuente y Edith miraba a Gru y a ella y ponía cara repulsiva...aunque en el fondo, a ella le agradaba tanto la situación como a Agnes. Finalmente, llegaron al extraño auto de Gru.
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